Whatsapp de Primo de Rivera vS. Unamuno y Ortega

GRUPO DE WHATSAPP CON PRIMO DE RIVERA, UNAMUNO Y ORTEGA

Primo de Rivera es el administrador del grupo
Miguel de Unamuno ha sido añadido
Ortega y Gasset ha sido añadido  

Primo de Rivera (P.R.): Vosotros supongo que no sabréis de qué va esto de la tecnología pues sólo os preocupáis por escribir tonterías y hacer reflexiones inútiles. Pero yo, el general Primo de Rivera, como gran dictador de mi país sigo pendiente de todo lo que sucede y estoy al tanto de esta revolución tecnológica.

Unamuno: Perdone señor de Rivera, pero no sé si es más conveniente el amor a la sabiduría o el amor a estos dispositivos inútiles. Permítame dudarlo.

P.R: Sí, sí…Mucho amor a la sabiduría pero al final vosotros no habéis aportado nada especial a nuestra historia. Yo he sido capaz de convertir mi país en uno recto, firme, unido y fuerte.

Ortega: Usted que se cree, ¿qué a un país sólo le ayudan las guerras, los conflictos o las dictaduras? Déjeme decirle que un país es mucho más que eso. Al final, el futuro es lo más importante y se ha demostrado como tu dictadura fue realmente un desastre.

P.R: ¿El futuro lo más importante? El pasado es lo que define a un país, así que el futuro aquí no tiene nada que ver. Dejadme contaros mi historia y mi fidelidad a mi país porque creo que vuestra oposición no está nada fundamentada. Cómo ya sabéis soy el general Primo de Rivera y los españoles de hoy en día me conocen por ser el autor del golpe de Estado del 13 de Septiembre de 1923. Muchos ciudadanos se posicionaron a mi contra, sobretodo intelectuales como vosotros, pero aquellos cercanos a la monarquía, los militares y la gran mayoría de dirigentes me apoyaron. Los que ibais en mi contra no tenían ninguna razón. En ese momento, el golpe de Estado era necesario por numerosos motivos: el fraude electoral y el caciquismo que duraba desde hacía años, la corrupción política o el peligro de la fragmentación de España por colectivos separatistas. Por estos motivos, de entre muchos otros, le exigí al rey de por aquel entonces, Alfonso XIII que el poder pasase a nosotros, los militares. Los historiadores de hoy en día, no han sido muy críticos ni objetivos con mi papel, aún así, tuvieron la gentileza de dividir mi dictadura en distintas fases. La primera de ellas duró dos años y estuvo marcada por el gobierno de los militares conocido como el Directorio Militar. Tomamos una serie de medidas, para nosotros bastante suaves, aunque os parecieron radicales (tampoco me interesa el porqué ya que no tenéis razón). Algunas de ellas fueron la represión contra el obrerismo, la renovación política de los caciques o la suspensión del régimen constitucional, la más importante de todas. Más adelante, en 1924, asumí el control del Alto Comisionado de Marruecos, el órgano de administración española en el Protectorado Español de Marruecos. Desde esa institución, organizamos el desembarco de Alhucemas con éxito y Abd-el-Krim, el encabezado de la resistencia rifeña, se rindió. Gracias a nuestra función el protectorado consiguió ocupación en todo el protectorado.

Unamuno: Un momento, un momento…¿Se cree que no sabemos lo que pasó? Lo sabemos muy bien señor de Rivera, no hace falta que nos cuente cuentos o ilusiones. Sabemos perfectamente lo que hizo y las medidas tan poco consideradas que tomó. No pretendemos hacerle entrar en razón, pero queremos que simplemente deje de ponerse méritos por algo que todos sabemos que es totalmente falso.

Ortega: Bueno, vamos a ver, señor de Rivera, siga su historia y nosotros ya le aportaremos nuestra opinión cuando la finalice.

P.R: Bueno, sigamos. Según estos historiadores tan modernos, la segunda fase de mi dictadura empezó cuando los civiles empezaron a formar parte del directorio junto a los militares, como por ejemplo José Calvo Sotelo. El régimen se empezó a institucionalizar mientras recibía la influencia del fascismo italiana, que por cierto, si realmente nos hubiésemos copiado de ellos, las cosas no nos habrían ido tan bien…

Unamuno: Pero no todo fueron éxitos señor de Rivera. Le recuerdo que muchos fuimos desterrados, incluido yo, por manifestarnos en contra de su dictadura. ¿No le parece verdaderamente injusto?

P.R: Deja de interrumpirme Unamuno. ¿Por dónde iba? Ah, sí, el régimen empezó a institucionalizarse y en 192 se creó la Asamblea Nacional Constitutiva, la cual estaba formada por miembros que pertenecían a instituciones públicas y que habían sido escogidos por los ciudadanos. Además, creamos el Partido Único, al cual llamamos “Unidad Patriótica” el cual no tenia un programa ideológico demasiado definido, aunque obviamente nos daba apoyo a la dictadura y seguían nuestras directrices.

Os decía antes que no entendía porque actualmente hay tantos contrincantes a la dictadura, pues ayudamos a el país en muchos aspectos: Barcelona se internacionalizó, se fomentaron obras públicas como por ejemplo la construcción de vías ferroviarias y carreteras y llegó la buena coyuntura económica internacional que derivó en los años 20.

Ortega: Cómo ya le he dicho antes, lo importante es el futuro, y esta claro que usted no aportó ninguna medida positiva, es más, hizo usted todo lo contrario. Hoy en día he visto en la prensa una indignación respecto al trato de España hacia los catalanes. Por lo que sé usted en su dictadura tampoco fue muy considerado…

P.R: Bueno, la situación actual está demasiado descontrolada. Yo lo hice de forma muy distinta. En 1923, al ver el aumento de las fuerzas separatistas, elaboré un decreto para la represión de éstas, con la cual abarqué varios ámbitos: Desmantelé las instituciones catalanistas, prohibí manifestaciones en la lengua catalana, la celebración del 11 de septiembre, los juegos florales y el uso de su bandera…De esta forma puede controlar la situación y evitar el descontrol y la falta de autoridad que hay en Cataluña actualmente. No sólo tuve la oposición de las fuerzas separatistas catalanas sino que los intelectuales como vosotros me provocaron muchos problemas. Debido a la pérdida de apoyo en los últimos años de mi dictadura, el rey Alfonso XIII retiro su confianza en mí ya que me consideró como un peligro para la monarquía (ya me dirán ustedes luego por qué). Es por eso, que decidí dimitir el 30 de Enero de 1930 sustituyéndome así el general Berenguer, alguien que por cierto, nunca llegó a tener mi nivel.

Ortega: Esta actitud no le ayuda para nada. Mire, le responderé porqué el Rey dejó de confiar en usted: sus drásticas medidas y su carácter totalitario hicieron mella en los ciudadanos y ganó usted muchos contrincantes, como por ejemplo yo. Esa es la razón. Usted.

Unamuno: Perdone pero me parece que está adoptando usted una actitud demasiado dogmática. ¿De verdad conoce que se está haciendo actualmente? Usted no es incompetente, sino tonto; ni ambicioso, sino bullanguero; ni soberbio, sino grotescamente vanidoso; y de mala fe, de muy mala fe y recomido por bajas y viles pasiones. Con gatitos en la barriga.

P.R: 

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 Olga Moreno y Rafa González-Adrio

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