Platón charla con Primo de Rivera

Tras la muerte de José Antonio Primo de Rivera, fusilado el 20 de noviembre de 1936 en la prisión de Alicante, éste subió al cielo donde se encontró con ni más ni menos que Platón. Al llegar Primo de Rivera, Platón empezó a conversar con él.

PLATÓN: ¿Qué hace usted por aquí, Don José Antonio Primo de Rivera?

PRIMO DE RIVERA: Los del Frente Popular consiguieron al final su objetivo, no tuvieron suficiente con encarcelarme por poseer armas de fuego sino que tuvieron que acabar con mi vida. ¡Mire amigo Platón, le voy a contar un poco de mi vida! Ya se que según usted yo no hice el mal pues si mis acciones no fueron correctas fue por ignorancia y por ello, usted es de las pocas personas con las que me veo capaz de hablar.

PLATÓN: Adelante, soy todo oídos.

PRIMO DE RIVERA: Mire usted, a principios del 1923, yo estaba harto de la situación de España. Había una fuerte crisis del sistema político español por culpa de la incapacidad de acabar con el caciquismo tanto de Cánovas como Sagasta que en realidad eran los mismos perros pero con distintos collares. El ejército, fuertemente damnificado por la guerra de Marruecos tampoco pasaba por su mejor momento y usted ya sabrá, que para mi éste es clave para el correcto funcionamiento de una nación. Todo eso juntamente con el rápido crecimiento de los movimientos sociales que pusieron en problemas a la burguesía, eso sumado al auge de movimientos nacionalistas y el triunfo del fascismo en Italia me forzaron a dar el golpe de estado que di. Ya sabes que yo de relativista tengo bien poco, pues sigo creyendo que lo que hice fue correcto y que cualquier otra cosa que se hubiese hecho hubiera sido mucho peor. Soy más bien dogmático pues estoy más que convencido que el sistema político era corrupto y inmoral pues no garantizaba el orden público y permitía movimientos separatistas y derrotas que hacían daño a la integridad de España.

PLATÓN: Y tanto que eres dogmático, quizás un poco demasiado pues es interesante intentar hacer entender a los ignorantes mis teorías, para ello uso mis mitos como bien sabes. Deberías intentarlo.

PRIMO DE RIVERA: Uy Platón, eso lo veo demasiado complicado, yo hago lo que quiero y cuando quiero y además al principio contaba con el apoyo de la gente. Mis valores desde el buen principio han sido bien tradicionales, patriotismo, honradez y buena voluntad. Los partidos del momento no seguían esos valores, solo buscaban su propio interés, por ello elegí “Patria, Religión y Monarquía” como lema pues cogí parte de las ideas regeneracionistas pero con una fuerte influencia de Mussolini a quien admiraba como persona y líder político. Que casualidades tiene la vida que ambos terminamos siendo asesinados por la oposición, al menos ahora podré charlar con mi ídolo Mussolini aquí en el cielo donde espero haya llegado… Pero claro amigo Platón, yo no soy filósofo y cuando llegué al poder tuve    que poner en marcha una solución provisional durante los dos primeros años, mi llamada primera etapa conocida como El Directorio Militar. Suspendí la Constitución del 76, los derechos constitucionales, la disolución de las cortes y establecí de un directorio militar. Como dogmático, todo pasaba por mis manos, quería controlar cualquier cambio y actividad que no fuese como esperado. Teniendo en cuenta pues que los trabajadores estaban descontrolados, fui forzado a prohibir los sindicatos y las huelgas a través de la Unión Patriótica con la que conseguimos vencer a Abd-el-Krim y conseguí gran popularidad entre la gente. Ya sabes que soy contrario a Judith Butler, ella defiende que se integren las diferentes actitudes fuera de lo corriente pero yo no lo veo así, la gente tiene que seguir unas reglas y cánones de comportamiento. Estos de los sindicatos y huelgas eran unos ignorantes y les perdono porque no sabían lo que hacían pues ya sabes que yo estoy contigo, si conoces el bien necesariamente lo haces al igual que yo. Lo bueno era que contaba con el apoyo de grupos de gente como los católicos o incluso los obreros cuya ignorancia les cegaba de ver que yo iba contra sus intereses pero eso no es mi problema.

Más adelante, en la segunda fase, con la creación de la Asamblea Nacional en 1927 se empieza a institucionalizar el régimen y para contentar a la oposición, mandé a algunos civiles gobernar con con los militares. Con Calvo Sotelo todo fue perfecto, su política económica era magnífica, era como si el hubiese estudiado filosofía con usted mismo y ahora supiese exactamente que hacer para contar con el apoyo del pueblo. Sus propuestas pertenecían al mundo de las ideas sin lugar a duda, subvencionamos empresas y incrementamos el presupuesto para obras públicas creando monopolios como CEPSA o Telefónica. Además, con la creación de la Unión Patriótica, un engaño para la sociedad pues en realidad no tenía ningún programa ideológico, simplemente buscábamos el soporte social en el delicado momento por el que pasábamos.

No obstante, el crecimiento de estas empresas no contentaba a las clases obreras pues ellos continuaban cobrando salarios bajos. Así pues, la UGT cada vez reclutaba a más gente y mi dictadura estaba en serios apuros, no entendía nada pues yo simplemente seguía la estructura de la polis justa en la que como tú decías, el grupo superior debe obedecer al grupo inferior. Aunque no haya estudiado filosofía yo me considero filósofo y no me fio de nadie amigo Platón, pues amo al conocimiento y quiero lo mejor para la sociedad pero eso pasa porque los seres superiores como yo o usted mismo gobernemos. Tú símil del navío lo ejemplifica perfectamente, si gobierna un ignorante el país no funciona y eso es exactamente lo que pasaba cuando di el golpe de estado. Pero claro, lo que no entiendo es porque caramba mi dictadura cayó.

PLATÓN: Mire usted don Primo de Rivera, cuando a mediados de 1928 empezó a notarse la fuerte decadencia de su dictadura, la oposición estaba más fuerte que nunca y tenían a líderes intelectuales de la talla de Unamuno u Ortega y Gasset. El hecho de organizar la Exposición Universal de Sevilla hizo que el estado tuviera dificultades con el presupuesto y que hubiera mucho conflicto entre clases. Así pues con tu grave enfermedad, Alfonso XVIII aprovecho para hacerte presentar tu dimisión.

PRIMO DE RIVERA: Lo que no entiendo es porque Alfonso XVIII puso al general Berenguer, era un mono de feria, ¡eso no se puede llamar dictadura!

PLATÓN: ¡Ya se te ve la rama dogmática otra vez hijo! Después de tu fracaso como sabrás se hizo la Dictablanda, un intento de dictadura suave y se firmó el Pacto de San Sebastián entre todos los opositores tuyos. Todos estos acordaron poner fin a la monarquía con razón, pues los monarcas no eran clase superior, ¿acaso eran filósofos? En enero de 1931 pues el rey nombró a Aznar que convocó elecciones.

PRIMO DE RIVERA: ¡Eso de las elecciones fue una tontería!

PLATÓN: Tienes razón porque los que se presentaron no eran filósofos, si lo hubiesen sido no sería ninguna tontería, sería una excelente manera de formar gobierno.

PRIMO DE RIVERA: Pero esto de las elecciones desencadenó en la Segunda República donde todos podían votar, incluso los ignorantes. Eso es un desastre.

PLATÓN: Si en eso tienes razón pero amigo Primo de Rivera, yo no te considero filósofo por eso creo que tu mandato tampoco fue ejemplar pero bueno, no podemos tirar atrás. Voy a hablar con el general Berenguer, después hablamos otra vez.

 Oriol Gutiérrez y Albert Cabanes

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